miércoles, 15 de noviembre de 2017

A ti, que un día fuiste feliz por tener un perro.





A esas personas que en un momento de su vida, compraron, adoptaron o les regalaron un animal y olvidaron su compromiso y su responsabilidad.

Porque vivimos a tope. Con muchas cosas que hacer. Porque no deseamos estar en casa.
Porque no deseamos trabajar más de la cuenta.
Porque pasear al perro es un coñazo. Aunque nos digan que caminar va bien...
Y los pelos por toda la casa un desastre. Porque babea.
Porque no para un segundo y lo muerde todo.
Porque sólo quiere jugar y no se cansa.
Porque lo deja todo perdido cuando bebe agua.
Porque no nos gusta que le de lengüetazos al niño.
Porque queremos irnos de vacaciones.
Por...
Porque la realidad nos supera.
Y nunca pensamos que nos daría tanto trabajo!

Luego, tienes remordimientos, tampoco quieres separarte de él.
Abandonarlo en la calle, eso es de mala gente...
Si lo encierras en el balcón o la terraza...
Ya no hace falta pasearlo tantas veces, total se lo hace todo ahí.
Y no nos peleamos con la familia por el perro. Lo hacemos por otras cosas.

Con el tiempo, a veces no recuerdas de cambiarle el agua.
A veces estás en la cama y recuerdas que debías haberle dado de comer, pero ya lo harás mañana, porque por un día que no coma, no se va a morir.
Tampoco piensas que puede estar a más de treinta grados ahí afuera o a menos cinco.
Total, que se meta en la caseta.
Total, es un perro.
Y no te das cuenta, pero el perro, cada vez se mueve menos, porque éstos son seres sociables, que necesitan del contacto de otros seres. Pero no te das cuenta.
Sólo piensas, menos mal! ya no ladra!

Y quizás, un día alguien llama a tu puerta y te pida que le regales al perro que ve en tu terraza o balcón y está en los huesos.
Y te indignas! Porque tú tratas a tu animal súper bien.
Quizás estuviste un poco despistado, porque tienes mucho trabajo y los niños y la familia y todo eso... Y qué narices! el perro es Mío y hago con él lo que me da la gana!
Cómo si quisiera dejarlo morir de hambre!
Y eso es lo que haces, quizás sin ser consciente del todo.
Quizás conscientemente.

No lo sé.

Hay una nueva manera de abandonar. Por personas "normales".
Que son nuestros amigos, familiares, vecinos...

Tener un animal no es una obligación. 
Por mucho que tus hijos te "exijan", te lloren, te den la vara...
Nunca pienses que un niño se hará cargo de la responsabilidad de cuidar a un animal.
Es simple, si no se cuidan ellos solos, menos se cuidarán de un bicho. Son niños.
La realidad: a la semana, tus hijos no se acordarán del animal.
Y tú deberás hacerte cargo.

¿Estás dispuesto a tener más trabajo?






Si estás dispuesto a ello, te contaré un secreto.
Un animal te ofrece amor incondicional. Ten tiempo para observarlo.
Para mirarlo a los ojos y ver cómo te mira.
Cómo te pide las cosas que necesita a través de sus ojos.
Cómo reclama tu atención.
Cómo se acerca a ti. Como te persigue  a todas partes de la casa. Quiere tu compañía. No le importa si hueles mal, si estás despeinado o vas en pijama.
Si estás triste, se sentará contigo durante horas, dormirá contigo, te dará hocicazos.
Te dará calor. Te dará amor.
No le importará si un día tienes mal humor y lo pagas con él.
Te seguirá queriendo.
Será feliz si le dedicas horas de tu vida, para pasear, para jugar, para descubrir lo que le gusta.
Piden poco. Sólo tu paciencia. Que no te enfades por lo que puedan romper.
Los animales no entienden de dinero.
Les da lo mismo un sofá cochambroso que uno de tres mil euros.
Les da lo mismo una camita de diseño que una cama de los chinos.
Sólo quiere un lugar para descansar.
No pienses que piensan como tú.
No te diré nada más, por si decides descubrir por ti mismo qué más puede ofrecerte y enseñarte.

Infórmate de qué tipo de animal puedes tener.
Por tu manera de ser, por tu tiempo, por tu dedicación.

Si te decides, ADÓPTA antes que comprar.
Déjate aconsejar en una protectora. Hay cientos de ellas en tu ciudad.
Y ellos tienen experiencia.
Te entregarán al animal en condiciones.
Con cartilla, xip, vacunas, desparasitado y esterilizado.
Y normalmente el costo es justo para cubrir el veterinario.

Piénsalo.
TENER UN ANIMAL NO ES OBLIGATORIO.
 Y ES UNA RESPONSABILIDAD.





Auténticos Metropol!!!!!!



lunes, 6 de noviembre de 2017

Mi, Tu, Su...Verdad verdadera...


 David Alfaro Sigueiros
(1896-1974) Pintor Mexicano


"Toda esa maldad permanece, y un corazón humano es, 
por naturaleza, como una radio, 
siempre está dispuesto a sintonizar con lo que tiene alrededor y le llega."
Alma.  Carlos Sissi. 





-¿Has escuchado del sesgo de confirmación?
-Todos lo hacemos. Ves las cosas de forma tal que confirman lo que ya crees.
Así que...te formas una opinión, te creas una teoría y te esfuerzas por demostrarla.

John Luther. (Serie de Netflix)




       


Esta fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama 

y es aplicable a cualquier situación en la que hay puntos de vista distintos.





Terapias I      (https://traseltapiz.wordpress.com)


en esta era de la corrección política y del buenrollismo por Tutatis 
la gente está deseando tener algo contra lo que estallar (Holden)








LA BALADA DE LAS PERSONAS QUE NACEN EN ALGUNA PARTE - Georges Brassens

Es cierto que son bonitos todos esos pequeños pueblos,
todas esas villas, esas regiones, esos países, esas ciudades.
Con sus castillos, sus iglesias, sus playas...
Sólo tienen un punto flaco: Estar habitados.
Estar habitados por gentes que miran con desprecio a los demás,
desde lo alto de sus murallas.
La raza de los patriotas, de portadores de banderas.
Los imbéciles orgullosos de haber nacido en alguna parte.

Malditos sean estos hijos de su madre patria,
empalados de una vez por todas en su propia estrechez,
que os enseñan sus torres, sus museos, su ayuntamiento,
os enseñan su país natal hasta dejaros bizcos.
Que salgan de París, o de Roma, o de Sète,
o del quinto pino, o hasta de Zanzíbar,
o incluso de mi culo, ellos se jactan... ¡caramba!
Los imbéciles orgullosos de haber nacido en alguna parte.

La arena en la que cómodamente sus avestruces
hunden la cabeza, es siempre la más fina.
En cuanto al aire que emplean para llenar sus pulmones,
o sus pompas de jabón, es un soplo divino.
Y poco a poco se van convenciendo
de que hasta el estiércol que producen sus caballos,
aunque sean de madera, causa envidia a todo el mundo.
Los imbéciles orgullosos de haber nacido en alguna parte.

No es un lugar común el de su nacimiento,
compadecen de todo corazón a los pobres desgraciados,
los desafortunados que no tuvieron la suerte,
la presencia de espíritu de nacer donde ellos.
Cuando suena la alarma sobre su felicidad precaria,
contra los otros, extranjeros (todos más o menos bárbaros),
salen de su agujero para morir en la guerra.
Los imbéciles orgullosos de haber nacido en alguna parte.

¡Dios mío qué feliz sería la tierra
si en ella no habitase esta raza incongruente,
esta raza inoportuna y que abunda por todas partes!
La raza de la gente de su tierra y su tradición.
¡Qué hermosa sería la vida, Señor
si no hubieses creado de la nada a estos bobos!
Es la prueba, quizás definitiva, de tu inexistencia:
Los imbéciles orgullosos de haber nacido en alguna parte.




Este era el vídeo del año pasado del Salón Erótico de Barcelona.
Patria.
No os engañéis: sirve para todas las Patrias del Mundo.
Y todos esos patriotas.


martes, 31 de octubre de 2017

Reminiscencia



Ya no tengo edad para extrañar a mi abuelo, pero últimamente pienso mucho en él. Tuve un abuelo, al que nunca hicimos mucho caso. Sólo estaba ahí.

En Navidad, en casa de mis tíos, él se sentaba en una punta de la mesa rodeado de niños. Ahora que rememoro la escena no la entiendo muy bien. No sé si era él que quería sentarse allí con nosotros o quizá que a sus hijos él no les interesaba o viceversa. No sé.
Lo cierto es que yo siempre me sentaba a su izquierda en esas comidas y le observaba. Era un hombre de pocas palabras,  más bien callado. Su cara siempre reflejaba cansancio. Tenía unos ojos tristes, un pelo demasiado espeso para la edad y blanco, blanquísimo, que contrastaba con su piel morena. Cuando te acercabas para darle un beso siempre rascaba a pesar del olor a espuma de afeitar.
Las arrugas surcaban su cara, parecían que siempre hubieran estado ahí. Cuando te dirigías a él y le hablabas, su sonrisa tímida le iluminaba el rostro. Era amable y agradecido. Tenía una infinita paciencia. Sólo le vi una vez enojado, una sola vez en mi vida. Y fue con alguien indigno. Pero esa, es otra historia.

Recuerdo cómo vestía, siempre pensé que parecía un "pobre". Cosas de niños. Unos pantalones marrón claro de algodón que se ceñía a la cintura con un trozo de cuerda. Una camisa no demasiado blanca, gastada, con las mangas dobladas a la altura de los codos. Su piel curtida por el sol, arrugada. Y unas alpargatas con suela de yute.
Le recuerdo así. Las manos sucias de tierra, de su huerto alquilado en un lugar  de campos en medio de la ciudad de Girona. Muchas veces cargando un saco grande en sus hombros lleno de patatas u hortalizas. Su huerto, cuando dejó la fábrica de harina, era su vida.
Luego, de mayor, lo recuerdo de otra manera. Más limpio, más pulido, con traje, pero con zapatillas deportivas. Nos reíamos con él. Nos decía: mis pies no soportan los zapatos. Cómo iba a soportar unos zapatos, si siempre había usado alpargatas!

Cada Navidad nos sentábamos a su alrededor ajenos al bullicio de las conversaciones de los mayores. Mis hermanos y mis primas le preguntábamos por la guerra desde nuestra conciencia de niños. Cómo le fue en la guerra y si había matado a alguien.
¿Eran malos, verdad?

Este fin de semana mirando una película, recordé esa escena que se repetía casi todas las veces que mi familia se reunía y nos sentábamos a su lado.
Su mirada se oscurecía. Recuerdo perfectamente cómo se pasaba la mano por el rostro con gesto cansado y cómo apoyaba su mejilla en la palma de su mano. Ahora, pienso que tenía un aire a esa escultura de Rodin. Siempre con esa mirada profunda y lejana.

¿Tú eras de los buenos?. Depende. Y le mirábamos expectantes. Recuerdo a la perfección sus palabras. Siempre eran las mismas, un año tras otro.
Muchas veces me arrepiento en el alma de no haber prestado más atención, de no escucharle más, de saber. Ahora querría saber muchas cosas. Querría aprender de su hablar excesivamente medido, de su serenidad, de su manera de ver la vida, de ver a las personas. Seguro, tenía una manera mejor que la nuestra. Que la mía. Que la de muchos.

¿Pero eras de los buenos o no?. Nadie era bueno. ¿Y tú, con quién ibas? Con nadie. A mi me dijeron que iba con los "rojos". Nadie me preguntó. Nadie nos preguntó. ¿Y eran buenos? Depende. ¿Y los otros eran malos? Depende. ¿Qué más recuerdas? Que pasábamos mucha hambre. Mucha. Y que nos comíamos a los gatos y a las ratas. Nooooooo!!! gritábamos todos. Iaio!!!!!!! Y él sonreía.

He recordado esa sonrisa mil veces, acompañada de sus ojos. Los gatos y las ratas despellejados son iguales a los conejos. Tienen el mismo sabor. Y se encogía de hombros. Y miraba esa mesa de Navidad llena de bandejas que rebozaban comida.
Mis primas chillaban haciendo muecas.
Luego, en el campo, no habían ni ratas. Allí, no había nada. Y ahora a mi se me hace un nudo en el estómago. ¿Un campo? Sí, donde estuvimos presos.
Siempre he creído que no inventó lo de las ratas y los gatos. Era como una anécdota divertida pero su sonrisa se empañaba con sus ojos.
Nadie era bueno. Nadie es bueno en una guerra, niños.
Y yo me quedé con eso.




sábado, 28 de octubre de 2017

Los poderosos nos llevaran a la tumba y se burlan de nuestro destino...



-Eso es lo que quiere. El caos. El problema es que él nos conoce mejor que nosotros mismos. Por eso anoche fui a Argel.

-Está fuera de la zona de cuarentena...

-Tenía que ir. No quedaba gran cosa, pero cuando llegué allí, sentí algo muy extraño.
De repente sentí que todo estaba relacionado. Fue como si pudiera verlo todo.
Una larga serie de acontecimientos que se remontaban a antes de Argel. Sentí como si pudiera ver todo lo que había pasado y todo cuanto iba a pasar.
Era como una secuencia perfecta deslizandose ante mi y me di cuenta que todos formamos parte de ella. Y que estamos atrapados por ella.

-Entonces ¿sabe qué va a pasar?

-No. Fue una sensación. Pero la imagino.
Con tanto caos alguien cometerá una estupidez y cuando eso ocurra, las cosas se pondrán muy feas.

(Eric Finch / V de Vendetta)


jueves, 5 de octubre de 2017

Y si vivimos en un mundo donde todos son malos...todos serán monstruos en el futuro...





He escrito y reescrito esta entrada como cien veces durante los últimos días. Es imposible, aún estando a diez mil kilómetros de mi casa no sentirme en ella. Y me duele en el alma ver cómo van las cosas, leer comentarios, ver y escuchar vídeos.
Abrir el facebook, los periódicos, las noticias...y sentir tristeza.

He estado a punto de caer en el fatal error de escribir sin pensar y de comentar en el muro de alguna persona en facebook, movida por el impulso. De dejar mi opinión en algún periódico, en algún lugar de los miles que existen para dejar una pequeña muestra de lo que "opinamos" y hacerlo sin pensar.

He tenido tiempo de indignarme, de defraudarme, de poder defraudar, de sentir rechazo, de sentir odio y de sentir miedo.

Pero me contuve y no comenté lo primero que me venía a la cabeza. Intenté pensar, pero no puedo pensar a gusto de todos. Obvio.

Intenté pensar sólo por mí y no influenciada por nadie, ni por nada.

Estos días han sido y son intensos. Preocupantes. Alarmantes.

He podido reflexionar porque aquí, en Buenos Aires, la gran mayoría de gente no puede ni quiere "posicionarse", porque no entienden lo que pasa en España. En el fondo es confuso hasta para nosotros también. Los que tienen familiares o amigos se inclinan hacia un lado u otro por lo que les explican, pero quieren saber más y te escuchan.

Con sus preguntas, he podido preguntarme a mi misma y he podido responderme de diferentes maneras. No es fácil ser ecuánime porque al final te tiran los sentimientos, que son inexplicables.
O acaso alguna vez se pudo explicar el odio o el amor.

Durante éstos días he estado leyendo mucho, viendo noticieros y contrastando noticias.

Produce terror ver cómo se manipula la información, cómo se añaden o recortan imágenes y textos a favor de un "bando" o de otro.
La información queda totalmente sesgada. Deja de ser información y se convierte en opinión. Y nosotros, con soberana estupidez, la compartimos a diestro y siniestro. Evidentemente sin contrastar y sin pararnos a pensar siquiera si es real.

Supongo que es normal. La tecnología no da para pensar.
Da para hacer click y soltar toda la mierda que puedas. Y sin pensar propalas una marabunta de insultos, improperios y demás enajenaciones mentales.
Y el odio se va multiplicando.
Además uno sólo comparte lo que coincide con lo que piensa, claro está.

Quizá podría terminar mi escrito aquí y quizá quedaría bien con la mayoría. Los más me darían la razón porque al fin y al cabo esto es bastante razonable. Pero no quiero quedar bien, quiero dar mi opinión y posicionarme, aunque reciba críticas.

Como ya he dicho es mi opinión y es lo que yo siento. Inevitablemente es una opinión sesgada por mis raíces. Además, por definición ningún sujeto es objetivo y menos yo.
Pero es mi opinión, no tengo otra. Quizás mañana la cambie, pero hoy es ésta.
Por suerte, no le tengo miedo al cambio, ni a decir: joder, me equivoqué.

A la violencia la condeno de plano. Condeno no sólo los actos de la policía y de los dos gobiernos, sino también las provocaciones, los insultos, las amenazas y los chistes de mal gusto en todas las redes sociales. De ambos "bandos".

En esta cuestión no acepto los "peros". “No hay justificación... pero...” eso es lo que más se escucha. Ese "pero" inocente justifica al fin y al cabo esa violencia nada inocente. Toda esa gente que dice que Cataluña es parte de España pero a la vez justifica el ataque a sus conciudadanos.
Eso es lo que más me entristece.

Personalmente la política nunca me ha gustado. Y menos hoy en día, que estamos rodeados de malos políticos, chaqueteros y corruptos.
La verdad, yo hago poco o nada por cambiar la situación.
Cuando toca votar, voto, como la mayoría de las personas.

Sé que esta votación era ilegal, lo repito aunque no hace falta porque todo el mundo lo sabe.
Pero, ¿qué le queda a las personas de a pie para hacer saber qué algo les molesta, les indigna, no les gusta, o les parece injusto? ¿cómo se hace cuando los canales naturales se han cerrado?
La gente salió a la calle porque están cansados e indignados. Para algunos el reclamo es justo y para otros injusto. Dejemos eso aparte.

Cuando la gente está decepcionada, desilusionada y no recibe respuestas de ningún tipo encuentra un alivio en el voto, aunque sea ilegal y aunque no sirva de nada.
Yo creo que este voto ha sido la reacción civilizada de gente civilizada a la cerrazón gubernamental, tan legal como poco ética.

Quizá habría que preguntarse ¿por qué es ilegal votar? No da la impresión que el hecho de votar sea de por sí un delito. En todo caso podrá ser un delito intentar aplicar aquello que se ha votado, pero el voto es un ejercicio cívico, aunque pueda ser inútil.
La violencia no es un acto de civilidad, aunque pueda ser útil para algunos.

La historia, en todos los rincones del mundo, nos enseña que con la violencia nunca se ha llegado a ninguna parte. En nuestro caso en particular, lo único que se ha conseguido es fomentar más odio.
De los dos bandos.


Ser catalán o ser español no es algo que se elige. Es algo con lo que naces. Algo fortuito pero que llevas con sentimiento y algo que, por desgracia, pareciera que en estos tiempos te obliga a posicionarte.
Yo estoy viviendo toda esta movida desde la otra punta del mundo, en otro país que tiene sus propios problemas y bastante gordos, dicho sea de paso.
Quizás justamente porque estoy lejos y no recibo tan vivamente la catarata de emociones que vosotros sí recibís, debería tener más posibilidades de ser objetiva y eso he intentado.

Soy catalana y ese sentimiento no puedo cambiarlo, ni quiero.
Pero no soy independentista.
Es que toda mi vida me han "chupado un huevo" (expresión argentina) esas "historias" y las banderitas. He vivido siempre bien y en concordia con mi familia y mis amigos.
Con mis amigos quizás alguna vez tuve que escuchar algún: “vosotros los catalanes...” y algún: “vosotros los españoles...”, porque las diferencias existen pero no son insalvables. Por favor, nunca lo fueron.

Ya estoy un poco harta de leer y escuchar una y otra vez las palabritas, fascistas y nazis de la boca de unos y otros. Creo que las personas que las utilizan no tienen ni idea de lo que significan y si fueran honestos y un poquito inteligentes les avergonzaría utilizarlas.

Como en todos los conflictos (sean políticos, sociales o religiosos) a los gobernantes les "chupan un huevo" los heridos y los muertos.

Ellos seguirán en sus despachos sonriendo, mientras las familias del "pueblo", de un bando y de otro, lloran por lo que les dejó su patria...
Esa patria que les roba, les separa y se ríe en sus putas narices.

¿Esto puede arreglarse? Evidentemente. Siendo todos menos chulos, bajando de vueltas, reconociendo los errores y dialogando.

Y me sumo al: Hablemos/Parlem
Sin banderas!




Pues, aunque sea un vídeo de esos medio lacrimógenos que circulan por youtube, me parece muy acertado lo que dice esta nena...

Y sí...

Si vivimos en un país donde creemos que el "otro" es el "malo"...en un tiempo, en un futuro... todos acabaremos siendo monstruos...

Si vivim en un pais on creiem que "l'altre" és el "dolent"...en un temps, en un futur...tots acabarem siguent monstres...





lunes, 14 de agosto de 2017

La vida es una apuesta, elige y déjate llevar. Frank Underwood (House of Cards)



La vida son muchas cosas. 
Pero cada vez estoy más segura que la vida es responsabilidad. 
Una responsabilidad de la que ya no somos responsables. Cada vez estamos más lejos de nosotros mismos y más cerca de algo irreal. 
Algo de lo que ni nosotros mismos sabemos qué es. 
Vivimos ya sin sentido. No sé qué buscamos ni qué necesitamos. 
Lo sé, hablo en plural. Hablo generalizando. 
Pero miro a mi alrededor y  creo que no existe ya, nadie sensato. 

El mundo está desatado. Está vacío. Está muerto de emoción. 
Los pocos que quedan a los que algo les importa, van cayendo despacio, desalentados. 
Deben seguir. Seguimos. Pero está siendo complicado. 

¿A qué te aferras cuando ves tanta tristeza? ¿cuando ves tanta maldad? 
¿Me vuelvo a encerrar en mi burbuja?  y
así no hago nada...
y elijo: la indiferencia.

Y vivir encerrada aunque me mueva constantemente, sin ver, aunque mis ojos están muy abiertos. Sin pensar, sin razonar...no me moveré si veo dolor, si veo algo que no me guste sólo giraré la cabeza hacia el otro lado. Sólo pensaré que nada puedo hacer.
Sólo me diré que yo no tengo tiempo. 
Correré más rápido. Me excusaré. Siempre me excusaré. A lo peor maldeciré y diré que alguien a  de hacer algo...pero no yo...yo no ...Yo tendré otras cosas que hacer. 

Me pasaré por el forro, el compromiso que tengo con la vida. Y no sólo con ella, sino con la obligación de ser responsable con el mundo. 

Ya hay otros que hacen cosas...hay otros que creen que se puede mejorar.
Pero van contracorriente. Ir a contracorriente desgasta. Te quita las ganas. Y cuando te das cuenta estás de mierda hasta las cejas. De la mierda de los demás. 
De la irresponsabilidad de los demás.
De la desidia de los demás. 

La vida son muchas cosas. 

No sé si dejarse llevar es la solución. 
Elegir qué tipo de vida uno desea me parece más correcto. 
Elegir ser responsable con nuestro entorno. 







Todos tenemos el poder de elegir
aunque nos tengan maniatados
podemos decidir..

lunes, 7 de agosto de 2017

un poco de todo...mucho de nada...




Dejé de escribir. Pero nunca, de desear hacerlo. Hay días de todo. Donde la cabeza es un hervidero de ideas locas e insanas a las que uno ha de dejar salir a la superficie. Pero el tiempo decide cual es el momento y a veces ese momento nunca se materializa. Cuando tengo tiempo, las ideas se evaporaron y no hay hilo por el que tirar para formar una sola línea de palabras legibles. 
Cuando no tengo tiempo y no es el lugar, las ideas se agolpan enroscándose. Bailando para crear frases. Pero no les dejaba porque no había lugar. Es extraño querer escribir y no poder. Es extraño hacerlo y que nada tenga sentido.

Tengo ganas de expresar muchas cosas pero debo aprender a ordenar. A clasificar. 
Mi vida ya no es un caos. Recuerdo cuando lo era. Hace tan poco de eso. He escrito sobre ello en otro blog. Como un diario. Casi eliminé este. Porque me parecía que ya no tenía sentido. Es demasiado naif. Demasiado lindo. Demasiado...Luego me doy cuenta que caigo una y otra vez en todo aquello de lo que quiero huir. Quiero huir de los tópicos. De lo que nos imponen. De lo que nos imponemos nosotros mismos. 
¿Cómo deben ser las cosas? ¿Cómo debemos pensar?

Soy un poco irracional, un poco feroz, un poco subversiva, un poco "sin filtro". Me duele todo, el mundo, la vida. Durante un tiempo, durante muchos años, yo era ira, era miedo, era rabia. Durante un tiempo dejé de respirar y seguí viviendo. Es cierto. Vives, pero no respiras el aire de la vida. 
No quería habitar este mundo. Me escocía. Me lastimaba. Me quebraba. Nunca deseé vivir. Pero siempre fui cobarde para dejar de hacerlo. Siempre sonreí. Aprendí a encajar el día a día con una gran sonrisa. Pero la ira respiraba dentro de mi. Se escondía. Siempre estuvo. A veces, todavía está. 

Una persona me dijo algo sabio: adáptate a este mundo, porque él jamás se adaptará a ti. Es cierto. Pero aún así, intentando adaptarme, intentando moldearme a él, intentando cerrar los ojos al dolor de lo que pasa a mi alrededor, intentando ser más crítica, más objetiva, siendo más adulta...Aún así no consigo pasear al lado de ella, siempre me escondo a observar las catástrofes, las maldades, la mezquindad. Por mucho que lo intente no respiro su mismo aliento. Y me enojo. Y me da terror. 
Porque el mundo hoy, da miedo. Y no. No me gusta caminar a su lado, ni adaptarme. 

Y deseo volver a escribir de todo y de nada. Aquí, allí, en hojas en blanco, en libretas de colores, en mi agenda...deseo ser...más calmada, más estructurada, más tranquila. Que mis palabras tengan sentido, tengan un orden. Se comprendan.
Que siga sin importarme nada y que me importe todo demasiado. 
Desearía cerrar los ojos y al abrirlos aprender a vivir y no sólo a sobrevivir.